La “consulta popular vasca”… cuánto se habló de ella hace meses y qué poco ahora (se tenía que celebrar el pasado 25 de octubre de este año).Me quedo con el regusto de una simple “amenaza” que ni el propio Ibarretxe confiaba en que saliese adelante. La verdad es que pintaba bastante mal y era previsible la oposición del gobierno central.
Desde mi punto de vista, preguntar a la gente por algo, sea lo que sea, no debería prohibirse, es más, pienso que debe ser uno de los principios de la democracia.
La prohibición sólo se basa en una razón: el miedo a los resultados. En este caso, la posibilidad que saliese una opinión favorable a la secesión, podía llevar a que lo “no vinculante”, se forzase a vincular y que otras autonomías se animasen a ello en pro de la “balcanización de España”.
No quiero entrar en valorar las preguntas de la consulta, la forma cómo están redactadas ni los contenidos, creo que esa función la tiene la gente de Euskadi.
La situación se complica cada vez más y la idea de nación de naciones hermanadas, se torna utópica. El odio y recelo entre diferentes regiones complica el sentimiento unitario. A pesar de ello, hay gente que prioriza la unión del Estado al “buen rollo”; y defienden la España unida pero odian profundamente a los vascos y catalanes, olvidándose que según su ideología, forman parte de su mismo país. ¡Qué paradoja!
No soy partidario de la independencia pero tampoco defiendo la imposición de un sentimiento de pertenencia a una gente que, a parte de no tenerlo, cada vez siente más rechazo por él. Tampoco sería justo dar vía libre a la secesión si la mayoría de la población no es partidaria de ello, pero para saber lo que opina la mayoría, es necesario preguntárselo… Más vale ser pocos y bien avenidos.





En principio se debe dejar en su aparcamiento el coche, aunque al parecer también está permitido subirlo hasta las cercanías del bosque... Nosotras hicimos la subida a pie, 3kilómetros por un buen camino en medio de un entorno y unas vistas envidiables. Hasta llegar a nuestro destino, donde encontramos diferentes pinturas en troncos de árboles, mezclando colores, trazos, dibujos y sensaciones al detenerse frente a ellos.
Para mayor facilidad nos indican unas flechas situadas sobre piedras en el suelo dónde situarnos y hacia dónde mirar para observar detalles que igual pasan inadvertidos frente a nuestros ojos, ya que algunas pinturas hay que mirarlas desde una perspectiva concreta para reparar en su conjunto, ya que lo conforman varios troncos.




Desde hace ya algunos años, nuestras ciudades están siendo repobladas por animales en forma de pegatinas, en la parte trasera de los coches. Para muchos de nosotros, no son ningún elemento nuevo e incluso conocemos su origen y significado. Seguramente, fuera de determinadas zonas, esas pegatinas pueden llamar la atención por curiosas: ¿a quién se le ocurre ir con una pegatina de un burro y lucirla con orgullo?

