La “consulta popular vasca”… cuánto se habló de ella hace meses y qué poco ahora (se tenía que celebrar el pasado 25 de octubre de este año).Me quedo con el regusto de una simple “amenaza” que ni el propio Ibarretxe confiaba en que saliese adelante. La verdad es que pintaba bastante mal y era previsible la oposición del gobierno central.
Desde mi punto de vista, preguntar a la gente por algo, sea lo que sea, no debería prohibirse, es más, pienso que debe ser uno de los principios de la democracia.
La prohibición sólo se basa en una razón: el miedo a los resultados. En este caso, la posibilidad que saliese una opinión favorable a la secesión, podía llevar a que lo “no vinculante”, se forzase a vincular y que otras autonomías se animasen a ello en pro de la “balcanización de España”.
No quiero entrar en valorar las preguntas de la consulta, la forma cómo están redactadas ni los contenidos, creo que esa función la tiene la gente de Euskadi.
La situación se complica cada vez más y la idea de nación de naciones hermanadas, se torna utópica. El odio y recelo entre diferentes regiones complica el sentimiento unitario. A pesar de ello, hay gente que prioriza la unión del Estado al “buen rollo”; y defienden la España unida pero odian profundamente a los vascos y catalanes, olvidándose que según su ideología, forman parte de su mismo país. ¡Qué paradoja!
No soy partidario de la independencia pero tampoco defiendo la imposición de un sentimiento de pertenencia a una gente que, a parte de no tenerlo, cada vez siente más rechazo por él. Tampoco sería justo dar vía libre a la secesión si la mayoría de la población no es partidaria de ello, pero para saber lo que opina la mayoría, es necesario preguntárselo… Más vale ser pocos y bien avenidos.
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