Lamentablemente, parece que en el caso español, estos dos conceptos van estrechamente unidos. Las pasadas elecciones al gobierno español (2004) vinieron precedidas de la barbarie del 11M llevada a cabo por el islamismo más radical. Este año, en las mismas elecciones, ETA nos ha recordado que la sociedad vasca sigue sin vivir en libertad, asesinando a un exconcejal del PSOE-PSE, Isaías Carrasco, en Mondragón.
Aun así, la democracia se ha impuesto a los asesinos, y las elecciones se han celebrado con una participación similar a la de los anteriores comicios. Los resultados son parecidos a los anteriores con pequeños cambios que implican sustanciales repercusiones. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha ganado las elecciones pero no por mayoría absoluta (obtiene 169 escaños y la mayoría se sitúa en 176 escaños), el segundo más votado es el Partido Popular (PP), que obtiene 154 escaños. Por lo tanto, si el PSOE quiere gobernar con tranquilidad tendrá que pactar con terceros partidos para llegar a esa mayoría. Las opciones son limitadas, el partido que tiene más papeletas para pactar, es Convergència i Unió (CiU), con 10 escaños. Poco probable parece el acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) porque eso supondría algún tipo de concesión para la consulta popular que pretende J.J. Ibarretxe el 25 de octubre de este mismo año. Habrá que esperar a ver como se establecen esos vínculos y las repercusiones que de ellos se deriven. Foto

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