sábado, 12 de enero de 2008

Can Fàbregas i de Caralt

Can Fàbregas i de Caralt, es una fábrica de finales del S. XIX (1879) con la particularidad que, pese a ser diseñada según los patrones de la arquitectura fabril de su época, tuvo un uso muy alejado de la industria textil. Se construyó para satisfacer la creciente demanda de pan causada por el aumento de población de Mataró. Desde mi ignorancia arquitectónica, se trata de una fábrica "normalita", como muchas otras que existen en la ciudad (y algunas otras que se han destruido), pero que forma parte de nuestra historia como población y que es conveniente conservar.



Hasta aquí todo normal. Podrían suceder dos cosas, o se restaura o se derriba. Pues bien, el Ayuntamiento de Mataró, en un esfuerzo imaginativo sin precedentes ha pensado una tercera opción que hay para mear y no echar gota. Antes de explicar su "paja mental", os pongo en situación.

El Corte Inglés, como empresa importante y foco comercial allá donde se ponga, decide (con buen criterio, desde mi punto de vista), que es conveniente poner su primer establecimiento en Mataró, por los potenciales clientes que esperan recibir.

Por su parte, el consistorio, ante tal oferta, decide mover mar y montaña para poder ubicar ese gran establecimiento, en un sitio que ayudase a crear un nuevo foco comercial, muy cercano al centro de la ciudad pero lo suficientemente externo como para conectar con barrios más periféricos.

Total, que el Ayuntamiento piensa que la manzana en la que está actualmente Can Fàbregas i de Caralt sería el sitio idóneo. ¿Qué harán? Podrían restaurar la fábrica y meter dentro a El Corte Inglés, ¿no? Pero claro, una tienda de esas características necesita mucho más espacio... "Pues nada, tiramos la fábrica". Para más INRI, la fábrica estaba catalogada dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad, por lo que el derribo se presentaba poco probable. Pero nada es obstáculo suficiente y deciden descatalogar la fábrica... Un grupo de ciudadanos y ciudadanas, ante tal descaro deciden mostrar su oposición a las formas del Ayuntamiento y al hecho de derribar un edificio que forma parte del patrimonio arquitectónico local. Se crea la Plataforma Salvem Can Fàbregas que consigue presionar lo suficiente como para que se paralice el tema durante un tiempo.


Ahora viene lo mejor... (cogeros que vienen curvas... jajaja). El Ayuntamiento ha decidido que El Corte Inglés lo ponen en esa ubicación "porque yo lo valgo". ¿Qué pasa con la fábrica? No se va ni a derribar ni a restaurar, la van a TRASLADAR pieza a pieza a cien metros de su ubicación original, con el inmenso coste que eso supondría y con todo lo absurdo que resulta. Esto es lo que en Mataró llamamos una "capgrossada"...

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